28 de agosto de 2013

Die Leiden des jungen Albert

12 de enero

Querido Wilhelm.

Las cosas por aquí no van muy bien. Mi querida Charlotte es cada día más lejana y cada paso que doy hacia ella noto como si la distancia entre nosotros incrementara. Cada día que amanezco a su vera descubro su espalda en vez de su faz y cuando vislumbro su rostro, noto como emana la más feliz de las ternuras hasta que abre sus párpados y me descubre en su triste realidad. No quepo en sus sueños, allí solo está él, el joven Werther. Ese dichoso disfruta de su corazón, disfruta de cada uno de sus pensamientos y consigue despertar en mi querida Charlotte todas y cada una de sus sonrisas. Querido Wilhelm dime quién soy. ¿Soy el malo del cuento?, ¿Acaso soy yo el ser demoníaco que trata de separar a esos jóvenes tórtolos que se desviven el uno por el otro? ¡No! Yo soy el desdichado, yo soy el pobre hombre que muere cada día por ella, que renuncia a todo por poder besarla, que moriría por abrazarla una vez más. Yo soy el ser agónico que ve como las paredes retroceden cada día, veo en sus ojos el vació. Esta mañana vino la sirvienta de Werther a traer una nota para Lotte y cuando se la dio, Oh Wilhelm, deberías de haberla visto: Voló, salió por la ventana su alma y recorrió el firmamento, regreso dejando un rastro de flores y luz, de vida que sus ojos desprendían y llenó el vacío que la lúgubre estancia tenía hacía ya tiempo. Amigo mío, esto ya acabó, soy un cadáver encadenado a la muñeca de mi amada quién corre desesperada detrás de un sueño, soy un obstáculo, soy una desgracia. Yo... Amigo mío, esto ya acabó. Ella le ama, y yo me muero en cada uno de sus suspiros, él la hace feliz y yo... yo muero en cada uno de sus suspiros. Son uno y yo no tengo más que sentarme a observar como la luna va menguando. No hay nada que pueda hacer, todo es negro... Son tan felices... Muero, MUERO. Oh Wilhelm, ¿Quién soy?, Maldito Werther, maldita Lotte mía... Maldito soy yo.

Adiós amigo mío.