30 de diciembre de 2012

El jardín de la memoria

The Destroyed Hope by Caspar David Friedrich

Parece divertido, qué felicidad, qué entusiasmo, qué de sueños. ¡Voy a mi jardín...!

Este camino es más estrecho de lo que parecía. Y estos árboles: ¡Qué lacios!.

En el fondo de esta fuente donde antes parecían juguetear pececillos de colores lucen ahora débilmente charquitos de lluvia, ¿Dónde está la vida?. La desdibujada piedra ya no transmite dulces historias de amor y justicia, y de los arcos que adornaban los paseos del jardín ya solo quedan esqueletos oxidados de hierro que brillan de cuando en cuando si las nubes se apartan para dejar asomarse al sol. La llovizna oscurece la madera carcomida de los bancos donde antes sentaba a leer. Aun veo en mi recuerdo el azul celeste deslizarse con los niños transportando el rumor de las risas. ¿Dónde está la ternura?. Las grietas en la cerámica del suelo evoca una gran telaraña reinada por la parsimonia, melancolía y soledad... ¿Dónde esta la pasión?. Corro por entre los caminos y no veo sino frialdad en cada uno de los silencios, en cada uno de los vacíos.

- ¿Dónde está? -resuena mi voz en cada esquina. Lucía tan bello en el recuerdo..., era tal el esplendor con el que mi memoria te recordaba oh amado rinconcito, que ya no reconozco en ti ni la más ínfima de las emociones vividas antaño. Amor, pasión, orgullo, esperanza, felicidad, impaciencia, entusiasmo, viveza... Las ilusiones se despeñan desde lo alto de mi mirar hacia las resquebrajadas redes de la soledad y junto con las lúgubres gotas de lluvia se desliza con serenidad hacia el alcantarillado.

- ¿Dónde estoy? ¡Este no es mi jardín! -Sollozo vehemente arrodillado en el suelo mientras la lluvia se fortalece.

- Desdichada felicidad que inundas de bruma los vidrios de mi percepción y tiñes el tedio de la realidad de hermosas, inconexas e irreales maravillas... ¡Sal de mí! Osas amancillar la calma de mis acciones, perturbas el equilibrio de mi bienestar. Oh cielos, ¿Dónde estás?.