18 de octubre de 2012

Diluvio pasional

Wating por Hermosa Lee Kwan
Tras inconmensurables horas de angustia, intentando romper con el alma mi lánguida corteza cárnica, logré cansar mi saciedad y me topé de lleno con el vacío. Sentado sin tener consciencia de mi postura, sin mirar a un punto fijo y sin pensar más que en palabras, que tras tanto repetir, dejaron de ser algo más que palabras, abandoné melancólico a la esperanza. El tiempo me abandona y mis pasos están cada vez más vacíos de dirección. Me siento en mi banco y con los codos apoyados sobre las rodillas y la frente sostenida por las manos lloro sin consuelo por la vida que añoro. A mi vera, una farola indecisa intenta alumbrar lo que la penumbra esconde, solo de entre las sombras persiste a la intermitencia el vestigio de lo que quise ser, reflejado en un lúgubre charquito verde esmeralda. Me fallan los brazos y caigo y me adentro en el verde, y todo es verde. Me hundo y no respiro, caigo y todo es verde. Lloro y mis lagrimas ascienden, grito y mis gritos ascienden, agónico agito las piernas y éstas se desprenden y también ascienden. Explotan mis manos, explotan mis antebrazos, mis bíceps, mis hombros, mi torso, y el verde torna a rojo y el rojo a negro. No veo, y no puedo gritar, y mis lagrimas no salen y de entre mis pasiones, ni una sola trasciende.

14 de octubre de 2012

¿Dónde estás?


No hay paredes, todo es blanco.
¿Dónde estás?
No te veo, no te oigo,
corro en todas direcciones buscándote en vano,
miro atrás y no estás,
miro al cielo y no estás,
miro y por más que miro solo veo blanco:
tú no estas.

Grito sin cesar,
gritos de agonía, angustia y soledad.
Grito sin cesar porque no estás.
Busco en mis brazos y todo es blanco.
Busco en mis manos y todo es blanco.
Busco, y por más que busco,
tú no estas.

Lloro leyéndote en el surco de tus caricias,
lloro mientras chillo tu nombre,
lloro tocándome los labios,
buscándote...

Lloro porque tú no estás.