13 de junio de 2012

Un sueño

Sandman, por Neil Gaiman
Un día en clase de literatura, en 1º de Bachillerato, nos pidieron que hiciéramos un ejercicio de escritura, creo que es la única vez que pidieron algo así para clase, en fin, consistía en narrar un sueño en menos de una página, he aquí un sueño mio en menos de 300 palabras:

Camino sin pensar por qué. Sin rumbo intencionado pero en linea recta, siempre en linea recta hacia algo parecido al horizonte. El suelo es rígido pero esta cubierto por una fina capa de arena rojiza que se organiza con un sonido monótono en cada paso. Sobre mí no veo nada, todo es absolutamente negro, no brillan estrellas, no contaminan la luz de las farolas... Solo el brillo azulado que forma el óvalo de un ojo en torno a la luna llena destaca sobre el negro. A mi alrededor, mis amigos andan solos, tejiendo cada uno su misma pieza de costura, no se que es, pero todos cosen lo mismo con las mismas agujas de punto. Me siento mal, siento que yo también debería estar cosiendo, no tengo ni agujas, ni lana, ni ganas de coser pero aun así se que debería estar cosiendo.
Llego a ver el final de la llanura no demasiado lejos cuando todos se quitan la parte superior de su ropa hasta dejar el torso desnudo y empiezan a coserse en los omóplatos sus elaboradas piezas de costura. Me doy cuenta de que no puedo quitarme la camiseta, pues no tengo. Poco antes de alcanzar el limite del abismo, mis amigos echan a volar agitando vulgarmente sus alas recién cosidas. Me doy cuenta de que tengo alas, unas alas hermosas, grandes y robustas, con unas plumas blancas que brillan sin necesidad de luz como reflejando la de un ente invisible. Me siento en el borde dejando mis pies colgando y tiro mis alas preciosas hacia el fondo. Las veo caer. Mis amigos se alejan cada vez más hasta desaparecer en la oscuridad. Las alas ya no brillan.