23 de junio de 2012

Reflejo

M.C. Escher, Hand with Reflective Sphere
Muy tímidamente, rayitos de luz penetran el habitáculo por debajo de la puerta. Todas las superficies del baño son blancas, desde la pequeña ducha rodeada por una mampara ligeramente translúcida hasta las paredes que a su vez son de un material plástico, algo reluciente, que se expande por el techo y el suelo. En frente de Sevas hay un lavabo metálico recubierto del mismo material plástico casi en su plenitud, sólo el grifo se alza desde la parte más cercana a la pared, color mate, muy oscuro, la llave sin embargo también es blanca, con unas luces en forma de semicircunferencia, muy ligeramente candentes exceptuando la más cercana al grifo, de color púrpura brillante. Sevas está apoyando en sus antebrazos, mirando como el agua circula precipitándose agonizante por el pequeño agujero en lo más profundo del fregadero. En la pared, un espejo sin bordes preside el cuarto.

Alza la vista lentamente y contempla su rostro en las sombras: Los colores son falaces, ligeramente purpuras. Su pelo está corto, tiene dos remolinos en ambos lados de la parte trasera de su cabeza, casi simétricos, formando dos cuernecitos al levantar dos mechones de pelo del resto de su cabellera, la cual parece pegada minuciosamente a su cráneo. Sus ojos están hundiéndose en las sombras de su rostro llevándose consigo gran parte de las ojeras, dejando dos tétricos vacíos alrededor de una nariz ligeramente iluminada. Del resto de su cara sólo los pómulos, su barbilla y un poco de sus labios se disciernen de las tinieblas.

¿Quién eres? - Dice con una voz irregular, carrasposa. Sus largas pestañas salen de la lobreguez, caen ligeramente mientras su cabeza gira ambulante hacia la derecha. Sin mirar a ningún punto fijo parece buscar en las sombras la respuesta. Se hunde en ellas y desde sus adentros responde tímidamente, con un tono de desesperación y honestidad - ¿Quién quieres que sea?.